jueves, 24 de abril de 2014

Follada a la culona.

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La señorita Isabella Soprano.

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Una DP con la profesora.

La cosa fue como sigue. Estábamos un amigo y yo repasando en la biblioteca para un examen que tendríamos al día siguiente. Nos surgieron dudas y fuimos al despacho de la profesora de la asignatura a hacer consultas.
De camino al despacho de la profesora, mi amigo me dijo– Joder, sólo de pensar en esta tía se me pone la polla tiesa, la profesora está como para comérsela. Y le verdad era que sí. Ella es de estatura baja (1.60 m) pero con un cuerpo atractivo, delgada (unos 50 Kg), rasgos finos, delicada y melena castaña por encima de los hombros. Tiene aproximadamente unos 45 años pero se conserva muy bien. Además tiene unos senos grandes, que le gusta enseñar, y un culo que esta de infarto y que excita a muchos de los que asistimos a sus clases al verla de espalda escribiendo en la pizarra. En clase siempre viste pantalones ajustados y tacones que estilizan sus piernas y realzan su culo. Varios compañeros en el bar hemos acordado en que se parece a las actrices porno Liza del Sierra y Verónica Avluv. Tiene el mismo tipo y es igual de sensual y sugerente que ellas.
Al llegar a su despacho, la profesora estaba sentada en su sillón de ruedas detrás de su escritorio. Desde nuestro lado del escritorio se veían sus pechos hermosos por la abertura de su camisa, que como siempre llevaba varios botones abiertos como para lucir escote. Después que hicimos nuestra primera pregunta, para explicarnos mejor el tema, ella se levantó y comenzó a escribir una explicación en un papel, acercándose involuntariamente a nosotros. Ese día, como no impartía clases, llevaba falda corta y no pantalones como habitualmente. Al pararse, la falda accidentalmente se le subió un poco, enseñando casi todas sus piernas e insinuado parte del culo. Ella se ruborizo e hizo un movimiento rápido para bajarse la falda sin poder evitar que lo notásemos.
En ese momento yo y mi amigo nos miramos. Yo no pude contenerme, me fui a su lado del escritorio, y me abalance sobre ella. Mientras, mi amigo cerraba la puerta del despacho con llave. Inmediatamente la abrace por la espalda y comencé a mordisquearle el cuello y a acariciarle los pechos, de una manera que éstos se hinchaban de excitación. La profesora al principio hizo un amago de resistencia. Pero luego comenzó a gemir en voz baja. Yo tomaba sus pezones con mis manos y con los pulgares los apretaba y masajeaba de maravilla, descubriendo su punto débil ya que pude notar que el placer que le daba hacía que su coño mojará inmediatamente sus bragas. Luego le desabroche la camisa y sus pechos salieron exuberantes fuera del sujetador. Entonces me coloque delante de ella y mi boca ocupó el lugar de mis manos. Yo chupaba sus pezones y los mordía suavemente excitándola.
Al mismo tiempo, mi compañero, comenzó a abrazarla desde atrás. Ella podía sentir su polla apoyada en sus nalgas por encima de la falda. En un momento, él le bajó las bragas que quedaron en los tobillos de la profesora y pasó a manosearla y chuparla. Ella en una rápida maniobra con sus piernas se quitó las bragas del todo. Luego, mi amigo se abrió los pantalones y comenzó a restregar su grueso miembro (de unos 20 cm x 5 cm) de arriba a abajo por la raja de la profesora. En medio de los pequeños gemidos de ella, comenzó a penetrarla un poco en primera instancia y luego de un solo empujón la ensartó por completo. La profesora pego un pequeño grito, mientras mi amigo empezó a bombearla lentamente, pero eso si metiéndosela siempre hasta el fondo, hasta que la profesora empezó a moverse a su ritmo y a pedirle sensualmente más velocidad en sus envestidas.
Para esas alturas yo también había sacado mi miembro, de tamaño algo mayor que el de mí amigo. Entonces me senté en su escritorio, y la profesora apoyándose en el escritorio comenzó a mamarme la polla. En esta posición, reclinada con el torso flexionado hacia adelante, también ayudaba a que mi amigo penetrase más fácilmente su coño por detrás. El tamaño de mi polla impedía que la profesora se la pudiera meter entera a la boca. Ella, la mamaba de arriba abajo, jugaba con mí glande, y a veces se tragaba mi polla hasta su garganta. Con ese juego, me hizo eyacular tragándose todo el semen, sin desperdiciar una sola gota. Un poco después mi amigo acabo dentro de ella.
Después de ello, los dos comenzamos a arreglarnos la ropa. Pero ella no nos dejó. Nos ordenó con autoridad que nos desnudásemos, mientras ella hacía lo mismo y para más comodidad se quitaba los tacones. Entonces comenzó a manosearnos los penes. Una vez los tuvimos bien enhiestos, ella levanto su mirada, me miró fijamente y me ordenó que me sentará en una silla que tiene frente a la pizarra de su despacho. Luego se montó a horcajadas decididamente sobre mí polla, y comenzó a moverse rítmicamente. Una vez hecho esto le indicó a mi amigo que comenzará a lamerle el culo. Luego, mientras me follaba, introdujo los dedos de mi amigo en su ano para que de a poco con saliva éste se lo dilatase. Seguidamente, la profesora se recostó sobre mí, de forma que yo pudiera mamarle las tetas , y empezó a colocar la cabeza del enorme instrumento de mi amigo en reemplazo de los dedos de éste. Entonces mi amigo empezó a empujar con pequeñas y no muy fuertes envestidas. Él siguió con sus envestidas por un rato, buscando que su enorme miembro entrara por completo en ella. Entonces empezó a aumentar la velocidad de sus envestidas y yo empecé a sentir como nuestros penes se rozaban por dentro separados sólo por las paredes interiores de la vagina y del ano de la profesora. Era indiscutible que mi compañero ya había metido toda su polla en el ano de ella y que yo había hecho lo propio en la vagina. La profesora estaba tan empalada que nuestros testículos estaban pegando los de uno con los del otro. Ella, totalmente rellena en sus dos agujeros, gozaba de placer. Al mismo tiempo nos empujaba hacia adentro con sus manos y nos pedía más. Entonces los dos aumentamos la velocidad de nuestros movimientos, y acabamos simultáneamente en su interior. Eso la enloqueció experimentando ella un orgasmo prolongado, arqueando su espalda, cerrando sus piernas y clavándome los dientes en mi hombro izquierdo para no gritar.
Después de ello permanecimos un rato inmóviles y sudorosos. Mi cuerpo y el de mi amigo denotaban agotamiento. Seguimos así por un rato, hasta que un movimiento de la profesora rompió nuestro estado. Ella se salió de entre nosotros y arrodillada en el piso comenzó a lamernos las pichas y degustar lo que quedaba de semen en ellas. Su maestría hizo que nuestros penes lucieran rápidamente de nuevo parados. La profesora demostró ser toda una profesional; jamás otra mujer me la había chupado como lo hacia ella. Mi amigo y yo estábamos en éxtasis.
Entonces nos miró y nos dijo que deseaba que le hiciéramos otra doble penetración. Dicho esto se acercó a mí y me empujo para que me sentase otra vez sobre la silla y dijo- Ahora invertirán roles. Inmediatamente ella se giró y se puso de espaldas delante mío. Debo decir que esto me éxito aún más, ya que su culo es el más hermoso que allá visto en mi vida. Rápidamente, la profesora se sentó encima de mí introduciendo mi picha en su culo que seguía dilatado. Ella se la clavaba suavemente, introduciendo la polla de poco a poco. Mi polla, a pesar de su tamaño, entraba con cierta facilidad dentro del ano ya dilatado y yo sentía como éste estaba lubricado por la leche de mi compañero. De repente, la profesora hizo un movimiento brusco y se tragó todo mi falo dentro del culo, quedando completamente enculada. Al tenerlo todo adentro su cuerpo ella se tensó y sonriente susurro- ¡Tenía muchas ganas de hacerlo! ¡Me encanta sentirme desgarrada por dentro! Mi compañero, que era un espectador de lujo, no podía contener más su excitación y se abalanzo sobre la profesora. Ésta abrió sus piernas invitándolo a que la penetrase y cuando mi amigo introdujo su pene en la vagina, ella le sonrió en señal de aprobación.
Estuvimos así penetrándola los dos durante un rato. En un momento, cuando los dos la teníamos completamente penetrada nos indicó que quería que nos pusiéramos de pie para seguir follándola. Que deseaba sentir nuestras pollas aún más adentro. Ella se abrazó con manos y piernas a mi amigo. Éste la cogió de las nalgas y se paró sin dejar de tenerla ensartada; pero mi polla se salió del culo de la profesora durante la maniobra. Esta giró su cabeza hacía mí, y con un gesto de desdén me dijo que esperaba para volver a encularla. Lo cual hice inmediatamente. Una vez parados, nuestras pichas penetraron aún más dentro de ella, quedando la profesora totalmente empalada. Sin embargo, mi sensación fue que de haber sido nuestras pollas aún más grandes, éstas tampoco hubiesen encontrado gran dificultad para penetrar a la profesora y que ella lo hubiese agradecido. Entonces mi compañero y yo cogimos a la profesora con nuestras manos de sus nalgas y sus piernas haciendo que su cuerpo subiera y bajara y que nuestras pollas en sincronía se deslizaran por los orificios de su cuerpo. Ella nos pedía que lo hiciéramos más rápido y nos decía- Esto me da aún más placer, me hace sentir como una puta con dos hombres empalándome y gozando de mi cuerpo al mismo tiempo. Esto nos calentó aún más a los dos que empezamos un mete y saca mucho más fuerte y rápido. Ella nos susurraba que no parasemos, que más rápido, estaba completamente fuera de control, y para no gemir como loca se mordía los labios. Así la profesora alcanzo un segundo orgasmo al sentir como el líquido hirviente de mi picha rellenaba las profundidades de su ano. Su segundo orgasmo llegó con fuerza desmedida, ella temblaba como una hoja y estaba completamente sudada. Una vez pararon los espasmos del orgasmo, la profesora le dijo a mi amigo que aún seguía bombeando que no le acabara adentro, que quería también saborear su leche.
Entonces él saco el pene de dentro de ella. Ella se desprendió de mi picha que estaba algo flácida pero aún dentro de su culo, se arrodilló en el piso y dirigió el falo de mi amigo hacia su cara, poniéndoselo en la boca. Así ella comenzó a chuparlo y a sobárselo con las manos. Él respondió con pequeñas envestidas hasta la garganta de la profesora. De pronto noté como la profesora y mi amigo hacían en simultaneo un gesto de placer. Mi amigo estaba eyaculando y ella tragaba todo el esperma lo más rápido posible, esforzándose en no perder una sola gota de la leche.
Después de esto la profesora se sentó en su sillón de ruedas, y se quedó mirándonos, descansando. Nosotros estábamos exhaustos. Ella no lo parecía tanto y sonreía pícaramente. Entonces suspiró y se levantó, observando la cara de asombro que teníamos nosotros dos después del trance provocado por la lujuria y la excitación. Entonces ella comenzó a vestirse y nos indicó que hiciéramos lo mismo. Nuestras pichas, ya flácidas no ofrecieron dificultad para que nos pongamos nuestros vaqueros. Una vez vestidos ella se acercó y nos dio un buen beso en forma de despedida. Luego nos dijo, tienen suerte ya que en media hora pasará a recogerme mi marido. Veo que han quedado extenuados y dudo que sus pollas hubiesen respondido una vez más. En cuanto mi marido llegue continuaré gozando con él  para quedar satisfecha. La verdad es que ella estaba en lo cierto, ya que después de una hora de desenfreno nosotros estábamos a punto de la extenuación total y de seguir en su despacho nuestra virilidad hubiese quedado humillada ya que ella parecía incansable. Yo nunca había experimentado nada similar con mi novia. Después hablando mi amigo me dijo que a él le pasaba lo mismo. Antes de que nos marchásemos la profesora nos dijo- Considérense afortunados de lo que han vivido.  Pero no se confundan, esto no tiene nada que ver con el examen de mañana. Mañana aprobarán solamente si pueden hacer correctamente el examen. Dicho esto, nos marchamos nuevamente a la biblioteca. Obviamente, sin aclarar nuestras dudas de la asignatura y sin poder concentrarnos en el estudio después de la experiencia vivida. Como consecuencia de ello al día siguiente ambos suspendimos el examen, pero ello no viene a cuento a esta historia.

Conociendo a Isabel.

Una vez rota mi relación con María Jesús volví a frecuentar el gimnasio donde trabaja mi primo cerca de Valencia. Allí conocí a Isabel. Ella tiene 40 años, está casada, y a su edad podría decirse que es una mujer guapa.  El ejercicio favorito de Isabel es el spinning, cuando lo hace sus pechos se bambolean de una forma muy sensual. Alguna que otra vez yo había elogiado a Isabel por su belleza y hecho alguna insinuación a la que ella respondió con una sonrisa. Un día, estábamos en el gimnasio solamente Isabel, yo y un amigo, Héctor. Cuando terminó el spinning, Isabel se fue a las duchas. Entonces yo cerré la entrada al gimnasio y le dije a Héctor que fuéramos al vestuario de mujeres a visitar a Isabel.
Cuando ella salió de la ducha, completamente desnuda, se quedó anonadada al vernos allí.  Nosotros aún estábamos sudados del ejercicio. Nos acercamos a ella, la envolvimos en su toalla y comenzamos a secarla y a acariciarla. Ella resulto ser receptiva a nuestras caricias. Entonces, nos quitamos nuestra ropa y ella despacio, nos agarró el pene ambos y fue descendiendo hasta ponerse de rodillas en el piso. Sus labios se posaron en el glande de Héctor, y comenzó a besar la polla como una loca, primero despacio y luego deprisa, sacaba su lengua y se empleaba a fondo. Yo no me quedé quieto, deslice mi mano por su  culo y luego un dedo por la raja y mientras ella trabajaba la polla de Héctor, yo le masajeaba el ano con un dedo.  Pasado un rato, Héctor comenzó a jadear fuerte, agarró con fuerza a Isabel del pelo y descargó su leche dentro de la boca de Isabel, justo cuando yo enterraba un dedo entero en el culo de ella. Mientras esto ocurría Isabel no paraba de jadear y se tragaba el esperma de Héctor, parte del cual se le escapó por las comisuras y le cayó en las tetas.
Una vez Isabel tragó la leche de Héctor, yo la tumbé en el suelo, le separe las piernas y comencé a lamerle el clítoris. Ella se  puso  a gritar como una loca. Mi lengua se deslizaba una y otra vez dentro de su inundada vagina. Ella estaba increíblemente caliente.  Entonces deje de lamerla y puse mi polla en su  boca. Héctor ocupó mi  lugar en el coño y ella empezó a mamar mi polla como si le fuera la vida en ello.  Ante su maestría mamadora no tarde mucho en correrme en su boca.
Entonces Héctor comenzó a follarse a Isabel.  Ella comenzó a gemir y a jadear. Héctor empujaba y empujaba pero su polla era tan grande que le costaba mucho meterla, finalmente, Héctor se salió un poco y de un violento empujón se la metió entera, los 25 cm de su polla entraron de golpe.  Héctor estuvo follándose un rato a Isabel mientras yo vigilaba que nadie nos interrumpiera. Finalmente, Héctor comenzó a correrse. Luego se levantó y dejo a Isabel.  Entonces, yo me tumbé, con mi rabo erecto hacia arriba. Ella se levantó y se colocó a horcajadas sobre mi polla, se dejó caer con todo su peso sobre mí. Inmediatamente comenzó a cabalgar sobre mi polla como una posesa. Yo le agarraba las tetas, se las amasaba y le pellizcaba los pezones. Entonces ella se recostó hacía adelante apoyándose en sus rodillas y mientras me follaba llamó a Héctor, le señaló su ano, y le pido que la enculará. Héctor se acercó y de un solo golpe se la metió hasta las entrañas. Nosotros comenzamos a follarla por turnos. Yo la penetraba y Héctor se quedaba quieto en su culo y después de un rato, Héctor la jodía por el culo y yo descansaba. As seguimos hasta que los dos acabamos y ella se puso a gemir de placer enloquecida por la doble penetración.
Después de un rato de relajación, cogí a Isabel y la puse a cuatro patas.  Entonces la penetré analmente mientras Isabel mamaba la polla de Héctor. La enculada a la que yo la estaba sometiendo hacia que a cada una de mis embestidas la polla de Héctor llegara hasta la garganta de Isabel.  Aquello no se demoró mucho y Héctor se corrió en dentro de la boca de Isabel. Entonces yo seguí taladrando su culo con rabia hasta inundarlo con mi leche.
Entonces notamos que golpeaban la puerta del gimnasio. Era mi primo y otro chico, Alberto,  que volvían de correr. Fui a abrirles y les expliqué la situación.  Mi primo y Alberto entonces decidieron sumarse a nosotros.  Fueron al vestuario, se desnudaron y comenzaron a menearse sus pollas.  Entonces mi primo le dijo a Isabel, – puta, te vamos a dar polla para que disfrutes.
Entonces Alberto cogió a Isabel por la espalda y se puso a restregar su polla por los cachetes del culo. Ella estaba de pie, meneándonoslas a mí y a mi primo.  Entonces nos soltó y se dio la vuelta para arrodillarse. Y comenzó a saborear la polla de Alberto. Mientras los otros tres la mirábamos Isabel siguió así hasta tragarse toda la leche de Alberto.
A esa altura, la muy puta de Isabel ya estaba salida. Se giró y se puso a chuparnos y menearnos a mi primo y a mí.  Mientras ella nos atendía, Héctor se acercó por detrás de Isabel y empezó a meter los dedos en su coño. Ella entonces le dijo, – cabrón, ¿no tienes algo más gordo que meterme? Él no se lo pensó,  la agarró por las caderas con ambas manos y pasó a clavársela a su antojo. Ella mientras tanto seguía chupando,  así hasta tragarse nuestra leche.
Esto animó a Héctor, que retiro su polla, empujó a Isabel hacia adelante para que quedara en cuatro patas y metió tres dedos, en su dilatado culo. Él noto que ella se iba a correr, entonces la penetro en su culo hasta los huevos y la inundó de leche. Luego se retiró, y uno tras otro fuimos pasando todos por su culo. Isabel estaba completamente poseída gritaba, – cabrones, mi culito necesita a cada una de vuestras trancas.
Después de que por su culo, hubiésemos pasado, dos veces los cuatro, Alberto se paró apretando la espalda de Isabel contra su pecho y sin sacármela y dijo: -Metérsela en el coño, ahora que la tengo bien empalada. Isabel, como una zorra obediente abrió con sus manos su coño para facilitarnos la entrada. En un instante tenia, una tranca en el culo y otra en el coño. Mientras Alberto seguía empalándola, los demás se la íbamos metiendo en el coño. Así seguimos hasta que Isabel y nosotros quedamos exhaustos. En total fueron cinco o seis horas de follada. Ella quedó por un rato como se mi desvanecida y tuvimos que llevarla a la ducha para desapestarla. Ella luego se acicaló y se fue a casa. En su móvil tenia varias llamadas perdidas de su marido. Iba a tener que inventar una historia para explicar su desaparición. Pero se marchó del gimnasio visiblemente contenta dándonos un beso de boca a cada uno de los cuatro. Ese día, no ocurrió nada más. Ya os iré contando en otras historias otros encuentros con Isabel.

Mujer hablando con el cornudo.


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Al negro le chupan la polla al aire libre.

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