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miércoles, 27 de agosto de 2014

Sexo adictos a la exibicion playera.

video
Perracos y perracas enseñando sus cositas en las playas publicas.

Desgarraron mi culo.Relato.

Desde pequeña me gustaba enseñar mis piernas, con el correr de los años me di cuenta que esto excitaba a los hombres. Tuve relaciones con un novio a los 17 perdiendo mi virginidad pero esa relación no duró mucho tiempo ya que no conseguía satisfacerme.
Sabiendo muy bien que mi cuerpo era exuberante ya que mis senos eran muy grandes y mi cintura permitía magnificar mis glúteos, acostumbraba vestirme provocativamente. Tenía una colección de minifaldas de todos los colores, shorts de jean, vestidos cortos y ajustados al cuerpo, tops y toda la ropa sexy que pudiese comprar. Utilizaba el metro (o subte) en las horas de mayor afluencia para que los hombres trataran de tocarme. Muchas veces pasaba frente a una construcción para que los obreros silbaran y me dijeran obscenidades. Todas mis acciones estaban dedicadas a provocar a los hombres y dejarlos excitados sin que pudiesen hacer nada.
Una tarde estaba comprando ropa como habitualmente lo hacía y conseguí un conjunto súper sexy de imitación de piel de leopardo, minifalda, top y unos botines que me hacían lucir espectacular. Decidí llevármelo puesto y mostrárselo a los obreros de la construcción. En el camino no hubo hombre que no me observara o me dijera algo. Al llegar frente a la construcción comencé a caminar más despacio y mover mis caderas de inmediato comenzaron los silbidos y gritos de las cosas que deseaban hacerme. La construcción estaba apartada de la zona poblada y era una gran extensión de más de 2 manzanas, mi intención era dar toda la vuelta para que me observaran mejor; al doblar la esquina la visibilidad hacia donde estaban trabajando era escasa, en toda la cuadra estaban estacionadas las grandes maquinarias por lo que ya no escuchaba el
alboroto de los obreros y tendría que esperar a doblar nuevamente para que me vieran. Seguí caminando despreocupada y alegre por todas las reacciones de esos hombres, poco antes de llegar a la esquina algo me dejó paralizada, una mano se metió por debajo de mi falda y agarró mis nalgas, de inmediato alguien me empujo hacia el costado de un camión que estaba estacionado mientras otras manos comenzaban a manosear mis senos. Mmmm esto está divino dijo el hombre que tenía la mano por debajo de la falda. Yo no sabía cómo reaccionar, me habían sorprendido. Ahora me di cuenta que estaba rodeada de tres hombres en un sitio desolado y que nadie me ayudaría. Me habían bajado el top y mis grandes senos estaban expuestos, casi al instante comenzaron a chuparlos mientras el otro hombre tocaba mi vagina y murmuraba cosas que no entendía. No puse resistencia, algo en mi interior disfrutaba del abuso. Te gusta? preguntó uno a lo que asentí con la cabeza…uno a uno bajaban los cierres de sus pantalones y mostraban sus penes erectos y deseosos. Vas a mamarlos – ordenó el mayor de ellos y yo sin decir nada me agaché y tome con una mano el pene más cercano y lo puse en mi boca. Si bien no tenía gran experiencia había visto varios videos porno con mi ex novio y sabía muy bien lo que debía hacer; era la oportunidad de practicarlo. Turnaba sus penes en mi boca, a veces colocaban 2 al mismo tiempo y frecuentemente empujaban mi cabeza para que los introdujera completamente. “que rico mamita”, “tu sí que sabes mamar”, “trágatelo todo” eran algunas de las frases que me decían mientras usaban mi boca. “Ven levántate y vamos a gozar en un mejor lugar”. Me ayudaron a levantarme y entramos a la construcción, sin dejar de manosearme ni un momento me llevaron a una improvisada casa donde habita uno de los vigilantes quien esperaba en la entrada. “pasa mamita, aquí te vamos a tratar muy bien” dijo el vigilante quien al entrar tocó mis nalgas en forma grosera. Adentro me invitaron con unas cervezas frías y colocaron un colchón en el suelo, todo pasaba demasiado rápido pero me sentía excitadísima entre estos cuerpos sudorosos, la mayoría morenos. “Vas a ser nuestra mujer” aseguró el mayor de los hombres, un moreno gordo de miembro grueso quien prácticamente tomaba toda la iniciativa. Con el top bajado y la falda subida preferí quitarme todo y solo me dejé los botines, me acosté en el colchón y me entregué por completo… Fue el mismo mayor quien me penetró de primero, sentí dolor al ser embestida por ese miembro gordo, sin perder el tiempo el vigilante y el más joven ponían sus penes olorosos en mi boca, uno a uno fueron turnándose y penetrando mi vagina violentamente hasta llegar al máximo de su excitación y derramar sus calientes sémenes por todo mi cuerpo en especial sobre mis senos y cara. Yo estaba bastante agotada cuando entraron otros cuatro obreros a la habitación. Rápidamente se desvistieron y me cambiaron de posición, ahora mis nalgas estaban hacia arriba, me colocaron algunas almohadas por debajo para mantener mi trasero bien levantado y de repente sentí un ardor insoportable al ser penetrada por mi ano virgen. Esto no me lo había esperado pero traté de zafarme infructuosamente de esa posición pero entre los otros hombres me inmovilizaron para que los recién llegados satisficieran sus deseos. El dolor fue acrecentando y con la segunda penetración me desmayé. Al recobrar el conocimiento continuaba sintiendo un dolor agudo además de sentirme llena de semen en todas mis intimidades. Al tocar mi trasero adolorido vi sangre en mi mano y me puse muy nerviosa. Al ver mi preocupación y mi sangre dos de los obreros me ayudaron a vestirme y me llevaron a un hospital cercano. Luego de atenderme me dijeron que tenía una fisura anal. Esa fue la última vez que salí a provocar a los hombres.